Es maravilloso ver a Italia. Mucho tópico de juego feo, especulativo, que cada vez que ganan retrocede el fútbol y demás tonterías: Italia son 11 deportistas profesionales compitiendo.
Sacan petróleo de la calidad de jugadores como Pirlo, Cassano o antes Albertini o Donadoni. Jugadores con una cierta, moderada dosis de calidad, y con el espíritu de trabajo y lucha intacto, el que encarna Gattuso, un jugador al que yo querría siempre en mi equipo, que juega cuatro partidos en uno y los gana todos: acaba siendo el que más balones recupera, el que más desquicia a los contrarios y mejora a todos sus compañeros con ayudas, con espíritu, ese espíritu que precisamente a sus compañeros no les falta tampoco. Y cuando tienen un superclase como Baggio o Del Piero, uno de esos que es solamente clase, reniegan de él salvo en momentos puntuales como el mundial del 94 en el que Baggio hizo lo que Maradona hizo en el 86: ganar todas las eliminatorias.
Juegan en Italia jugadores como Camoranesi, Ambrossini y en tiempos anteriores Di Livio. En España lo más parecido era Villaroya y nos desquiciaba a todos. Para ellos, como perder 20 balones por partido es parte del juego, son piezas valiosas.
Y sobretodo, no sólo no se rinden nunca, es que ya pueden ir perdiendo 2-0 que uno ve sus caras y parece que tienen una media sonrisa, como mascando un “sí sí, pero al final ganamos nosotros”.
Saben jugar al filo del abismo, siempre, no sólo en las fases finales, también en las clasificaciones. Y siempre acaban dentro y juegan la final, salen de esas situaciones límite reforzados, unidos y se acaban sintiendo invencibles.
España mientras, la misma cantinela de siempre. Esta Eurocopa ya la he visto muchas veces. Hemos metido 6 goles en dos partidos a rivales mediocres, nuestros delanteros han deslumbrado ante defensas flojas, y somos el equipo simpático que juega bonito. Italia juega feo, pero tiene a Luca Toni, De Rossi, Panucci y Buffon, un esqueleto de hormigón armado, donde notros tenemos Torres, Senna, Marchena y Casillas. Ojalá me equivoque, pero no podemos.
Debería haber dos campeonatos. Uno, el de los simpáticos que juegan bien y nunca ganan, donde competiríamos (por llamarlo de alguna forma) con Portugal, Holanda y, por ejemplo, Croacia. Sería divertido, con buen rollo y aficionados fiesteros.
Y otro, el de verdad, el que juegan los ganadores, aunque creo que sólo son dos: la Alemania lamentable que siempre llega a semifinales tirando faltas o colgando balones y, por supuesto, Italia clasificándose de cualquier forma para jugar buenos cruces y llegar a la final.
La gran paradoja del fútbol es que, al menos en España, la gente se pasa el día diciendo lo mal que juegan los italianos. Vamos a ver, el objetivo del juego es ganar, y ellos ganan siempre, por tanto son los que mejor juegan a ese juego.
Es como el típico tío al que ganas todas las putas veces al mus, y sigue diciendo que él juega mejor, pero tú tienes mucha suerte porque te entran buenas cartas.